A media mañana aparece ese cansancio traicionero. No es hambre exactamente, tampoco sueño puro. Es una especie de neblina mental que suele terminar frente a la máquina de refrescos, la cafetería o la tiendita de la esquina. Uno entra buscando energía y sale con una bebida que contiene más azúcar de la que imaginaba. El…
