Despertar con la nariz tapada parece un problema sencillo hasta que empiezan las preguntas. ¿Será resfriado? ¿Influenza? ¿Alergia? ¿Necesito descansar, tomar algo para la fiebre o simplemente alejarme del gato que decidió dormir sobre mi almohada? Los síntomas respiratorios tienen la mala costumbre de parecerse entre sí. Estornudos, escurrimiento nasal, congestión, tos, dolor de garganta…
